Año nuevo Mexica, 13 Calli & un eclipse de Luna en los relojes del cielo.
En la sabiduría ancestral, el signo Calli es reconocido como un camino de desafíos y aprendizajes profundos. Se dice que quienes nacen bajo su influencia enfrentan pruebas intensas, tanto en su espíritu como en su destino terrenal. Se habla de la presencia de energías que invitan a la transgresión, a la pérdida y a la lucha interna. Sin embargo, en cada sombra hay una enseñanza y en cada prueba, una oportunidad de transformación.
Las diosas Cihuateteo, guardianas de este tiempo, caminan con aquellos marcados por Calli, despertando movimientos en su destino. Antiguamente, los médicos y parteras honraban este signo, reconociendo su poder y ofrendando para armonizar su influencia.
Se dice que quienes nacen en Calli podrían cruzar caminos de dolor y pérdida, enfrentando la guerra, la esclavitud o la desesperanza. Pueden ser llamados a la tentación del hurto, del juego desmedido, de las pasiones que los consumen. Sus vidas podrían estar marcadas por la insatisfacción y la incertidumbre, sin lograr aferrarse a la estabilidad. Sin embargo, más allá de la predestinación, siempre existe el libre albedrío y el poder de la consciencia.
Comprendemos que todo destino es un tejido en constante cambio, y que ninguna senda está escrita en piedra. Aún en el signo más difícil, la luz puede ser encontrada por quien elige mirarse con verdad y trabajar en su propia evolución. Calli no es una condena, sino un llamado a despertar, a tomar la propia historia en las manos y a transformar la energía que habita en su interior.
El día Cuetzpalin (Lagarto), conocido como Kan en la tradición maya, recibe la energía vital (tonalli) de Huehuecóyotl, el embaucador divino y maestro de los giros inesperados. Cuetzpalin simboliza los cambios súbitos de fortuna, el movimiento ágil e impredecible de la vida. Es un día propicio para trabajar en la propia reputación a través de los hechos, más que de las palabras.
La trecena que inicia con 1-Cozcacuauhtli (Zopilote) está regida por Xólotl, guardián del tránsito entre mundos. Este periodo es la danza de la vejez sabia, el camino del sol en su descenso, la senda de quienes han aprendido a soltar. Mientras el sendero del guerrero nos enseña sobre la lucha entre depredador y presa, esta trecena revela una tercera vía, la del carroñero, aquel que no combate ni huye, sino que flota sobre la vida como las nubes, descendiendo solo para tomar lo que otros han dejado atrás.
Son días para el desapego, para la contemplación, para caminar sin ser atrapado por la vorágine del mundo. Son tiempos en los que la no acción es la mayor sabiduría. Son días favorables para retirarse, malos para involucrarse.
En los relojes del cielo, se marca de igual manera la entrada del eclipse de luna roja; alineándose a la energía de los carroñeros, en este periodo corresponde dejar morir lo que es necesario soltar. En términos sociales se marcan tensiones y en los relojes internos, la tensión misma de ser y cosechar lo que se ha trabajado, sin embargo, pueden surgir frustraciones en torno a lo que se espera y lo que se recibe. Así como la marea a veces parece borrar la ruta, así puede suceder en este momento con nuestro camino, “como si se hubieran disuelto las huellas en la arena” sin embargo, en esta prueba de fé, hay un gran llamado a actuar, hacer y avanzar con certeza en el trabajo interior. Delimitar y comprender el servicio que se ha colocado en tus manos para el desarrollo de tu ser y de tu entorno. Cuando somos instados a volver a nuestro centro – casa – corazón; este recogimiento y silencio es el espacio donde florecen los actos y palabras en congruencia verdadera. No es un movimiento sencillo ni fácil, porque todas las estructuras se sacuden a fin de ser limpiadas y removidas las inmundicias. Oscilar entre la consciencia de presa y cazador, es un aspecto que sólo es vinculante al nivel de consciencia en el trabajo interior. En este momento se “transparentan” intenciones que parecían ocultas, y aunque sobrevienen decepciones, recuerda; la verdad siempre te hará libre.
En cada ser humano convergen fuerzas de luz y de sombra, pues ambos planos encuentran en él su sustento. Según la dirección de su voluntad y el fuego que lo impulsa, atraerá a entidades elevadas o quedará atrapado en influencias densas. Por ello, el trabajo interior es esencial: es a través de la purificación y la alineación con lo divino que nos convertimos en un canal para la presencia sagrada.
Estos 13 días son una oportunidad para limpiar, depurar y permitir que la luz se asiente en nuestro ser. La energía que nos rodea actúa como una auditoría espiritual, revelando lo que aún debemos transformar. Para que el Espíritu descienda en nosotros, es necesario entregarnos conscientemente al Cielo, llamando a los Ángeles, Arcángeles y divinidades para que habiten en nuestro interior y nos guíen en la realización del Reino de Dios en la Tierra. Sin esta consagración, nuestra dirección es incierta, y nuestra presencia carece de verdadero propósito. Que en estos días de introspección y limpieza nos dispongamos a ser recipientes dignos de la luz. Y a su vez; si nuestra intención fuera otra, permitirse tomar el camino que es congruente al deseo interior y “cerrar la casa” a todo aquello que no corresponde más.
En estos tiempos tan fuertes con sobrecarga energética en la casa de los ancestros, también hay un vestigio de nuestras raíces en la tierra y los pasos que hemos dado sobre ella. Se corrige en el presente lo que sea que hayamos evocado en el pasado, y es hoy donde nos afirmamos en la verdad, la consciencia y la vida. En lo colectivo, vienen más movimientos tensionales, que sacarán a la luz los huesos “mal enterrados” de nuestros desaparecidos, las resistencias colectivas y los dolores resentidos. Y en bajo el sol y la luna, nos corresponde reflexionar, que todo tiene un nombre y lugar en la creación, y que cada cosa ocupa su sitio correcto en la gran obra; sin embargo, en este momento es muy importante separar, discernir y enfocarse. El reto de lo colectivo radica en la resonancia con las heridas internas que se despiertan, heridas que conscientes o no, son parte de nuestra historia de evolución álmica.
Sin más, que tengamos 13 días de purificación profunda y bella, que seamos congruentes y conscientes y que nos permitamos partir a donde nuestro ser encuentra elevación, evolución y sustancia.
Feliz año nuevo Mexica.
OmeTeotl
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